Levantarse a la mañana, madrugar luego de haber tenido una noche agitada, te despertás y lo primero que pensás antes de mover un dedo es en todas las cosas que tenes que hacer en el día, día que recién comienza. Primero apoyas el pie derecho, pobre del izquierdo que por culpa de la maldita superstición se lleva todas las de perder, como si dicho pie fuera el causante de todos los males de nuestra existencia; en fin, dichosa por apoyar el pie "correcto" te dirigís hacia el baño para poner en orden tus cabellos (los cuales no tienen dirección alguna, cada cual va para el lado que mas le guste), eso si antes que la persona que durmió a tu lado, sea cual fuere el parentesco o motivo de ocupar dicho lugar pueda verlos, ni que hablar de la cara, pobre del espejo que refleja sin gusto alguno semejante imagen, LA cara: fiel amiga incorregible de las noches y los días, y digo incorregible porque, por mas que nos pongamos todas las cremas que existen en el mundo para tratar de disimular hay cosas que no se disimulan ni se esconden, claro que siempre es valido tratar de verse mejor, y esa es la cuestión: VERNOS BIEN, sentirnos bien, y por supuesto que el resto haga lo mismo y más si cuando hablamos de "el resto" hablamos de la persona que esta a nuestro lado: pareja. cónyuge, novio, amigovio, amante, marido, filito, etc. Te lavas los dientes, dispuesta a hacer creer que te levantas con aliento a frutillas, cuando la realidad es que te levantaste con aliento a la cebolla de la pizza que te comiste la noche anterior; para terminar tu larga estadía en el baño agarras el lápiz delineador para pintarte los ojos y es ahí cuando escuchas el golpe en la puerta y a continuación un llanto, claramente dejas el lápiz delineador en su lugar y salís del baño de la mejor manera que podes hacerlo: con una sonrisa en el rostro dispuesta a dar los buenos días a todos y a cada uno. A continuación te pones a preparar los desayunos, primero le preguntas a cada integrante de la familia que quiere degustar esa mañana, con suerte te van a pedir todos una misma cosa, entonces ahí te facilitarían la cuestión, pero no siempre sucede así; servís dichos desayunos y te disponer a compartir la mañana en familia, preparas las tostadas con el dulce favorito de tu pareja e hijos y repartís una a cada uno, te haces una para vos y cuando estas a punto de darle el mordisco, levantas la mirada y tenes al resto de los comensales esperando por otra, es así que ocurre que vos todavía no te comiste una tostada y los demás ya se comieron 5/6; pero eso a vos no te importa, feliz de que ellos coman bien haces una tras otra tras otra, Tomas tu ultimo trago de café con leche, frió por cierto y te dispones a lavar los bártulos de dicho desayuno. Siguiente paso: ordenar la casa, tu habitación, la habitación de tus hijos, el baño, living comedor, etc, en eso (que no es poca cosa) se te fue toda la mañana, y ahora que queda?: preparar el almuerzo, tenes que pensar una comida RR ( Rica y Rápida); el momento de cocinar es así: picas un poco, jugas con tus hijos, salteas otro poco, jugas con tus hijos, pones las mesa, jugas con tus hijos, servís la comida jugas con tus hijos. La familia se sienta a comer y ocurre lo mismo que ocurrió horas atrás en el desayuno. Y así se pasa el día, los niños duermes y es ahí el momento en el que vos pasas a ser una mujer "individuo" quiero decir individual, son las horas en las cuales podes hacer y deshacer a tu gusto: podes dormir, leer, mirar televisión, hacer algún trabajo artesanal (si sos buena en las manualidades), escribir, etc; eso si, hacelo rápido porque si perdes un minuto puede que se levantes las criaturas y tendrías que dejar las cosas a medias.
Y así se paso el día, ocupándote de tus hijos, de tu hogar, de tu pareja y llega la noche; volvés a cocinar, del mismo modo que cocinaste al mediodía, ordenas, dormís a tus hijos y te preparas para tener el mismo día la mañana siguiente y la siguiente y la siguiente. Y vos, te vas a dormir exhausta, después de haber transpirado todo el día como vaca en ascensor, vas al baño te miras al espejo y sorpresivamente ves reflejada una sonrisa en tu rostro y si, no hay felicidad mayor que la de haber formado una familia.
Pero claro, ¿Quién dijo que es fácil?.
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