A casi dos meses de la desaparición y posterior muerte de Candela Sol Rodríguez, hoy los habitantes de la República Argentina nos enteramos de la patética, trágica y horrible muerte de Tomás, un nene de tan sólo nueve años, nueve! de rebote me viene al cuerpo la extraña sensación de asco, bronca, dolor y por supuesto miedo, por vivir en una sociedad donde habitan seres tan, pero tan repulsivos y fuera de sus cabales. Porque, claramente quien tiene el coraje y la maldad de matar a un niño, no tiene los patitos muy en fila que digamos. De hecho cualquier persona que en algún momento, segundo, instante, situación, se le cruce por la cabeza matar, sea cual sea la edad, nacionalidad o religión de la víctima, no es una persona muy coherente y mucho menos capaz de vivir en sociedad, por lo menos en una buena sociedad.
Pero hoy me remito a escribir sólo acerca de Tomás. Alguien en algún momento se puso en la piel de ese nene?, alguien REALMENTE lo hizo?, se pueden imaginar lo que sufrió?, lo que lloró?, lo que deseo seguramente volver a su casa, y abrazar a su mamá?, por dios! se me revuelve el hígado de tan solo imaginarlo. Inevitablemente eso me lleva a pensar -como madre- si a mi hijo le pasara eso alguna vez, si a mí me pasara de perderlo por un hijo de su madre, al que se le dio la gana de matarlo, no, no y no, ni quiero pensarlo. Pero cómo hacer?, como no pensar?, si tooodos los días de nuestras vidas amanecemos o anochecemos con la noticia que un nene (y digo nene por este caso en particular) está desaparecido o peor aún muerto. De igual manera, no hace falta ser madre o padre para pensarlo, imagínate que le pase a tu sobrino, a tu hermano, a el hijo de alguna amiga, o a alguien que ames con toda tu alma!!, si hacemos ese ejercicio seguramente podremos entender lo que la madre de Tomás está sintiendo en este preciso momento, y de seguro se nos vendrá a la retina el horror que el nene pasó. Pero, no hace falta ser tan amarillistas, lo que sí hace falta, y eso está claro, es seguridad!!. También, y acá le voy a hablar a todas las madres, hace falta un poco más de cuidado a nuestros hijos, hay que caer!. Ya no vivimos en los años 90, en donde todavía se podía caminar en la calle a cualquier hora sin miedo, hoy la calle es un peligro constante, va la vida es un peligro!!, hoy te matan por dos pesos, a nadie le interesa la vida más que al que la vive!. Aprendamos de lo ya ocurrido!, al principio nombré el caso de Candela (otro horror!!!), no nos recuperamos de tremendo dolor que le sumamos este!.
Lo peor de todo es, que seguramente se barajaran miles y miles de hipótesis, se culparan a todos los que rodeaban a la criatura, se harán conjeturas extremadas, se hablaran pavadas y mediocridades por la televisión!, pero se encontrará al asesino?. Yo sinceramente espero que sí!, honestamente!!.
Lo que resta por decir es: Cuidemos a los chicos! cuidémoslos! son nuestro futuro, y esperemos que sea un futuro mejor!!
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